Nuestra Bendita Madre, María Santísima en la Amargura, se encuentra ataviada de hebrea desde la pasada semana, coincidiendo con la llegada de la Cuaresma.
Una de las señas inequívocas de estas fechas es esta forma de vestir las imágenes marianas. Una tradición que invita a la sobriedad en las vestiduras y al recogimiento y la oración en la vida de los cofrades, que con tanto cuidado, miman su vestidor y hermanas camareras, a las que agradecemos su enorme esfuerzo.


No hay comentarios:
Publicar un comentario